
A la derecha se puede disfrutar de una bella vista del Puerto del Oso.

Antes de comenzar a ascender nos encontraremos una senda a la derecha menos marcada que la que recorremos. Este camino parece tomar dirección al río adentrándose en una zona de vegetación más espesa. De todos modos, nosotros seguimos por el carril izquierdo que comienza a subir. El carril que recorremos desde el inicio parece ser utilizado para la saca del corcho, ya que todos los alcornoques que nos encontramos en nuestro camino, están descorchados.
Esta ruta comienza en el pequeño puentecillo que cruza el arroyo Garganta de la Pulga, en la carretera que une Cortes de la Frontera con El Colmenar. En el mapa el punto rojo indica el punto de inicio y final. Si venimos desde Cortes dirección a Ubrique debemos estar atentos a un desvío que hay a la izquierda y que también nos conduce al Cañón de las Buitreras, el cual está debidamente señalizado.
Este hongo, de a veces forma esférica, suele verse con frecuencia por los caminos y pistas forestales que atraviesan la sierra. Debido a su color y forma pasan bastante desapercibidos al confundirse con piedras o trozos de raices. Alguna vez sin darme cuenta los golpeé y sueltan un polvillo característico. Por lo visto se utilizan en medicina y tintoreria.

Cuenta la historia, que un pastor solitario de las montañas desiertas y barridas por el viento del sur de Francia, vivía a más de un día de camino del pueblo más cercano. Este hombre vivía solo y hablaba poco. Mientras sus ovejas pastaban, vigiladas por el perro, pasaba todo el día enterrando bellotas cuidadosamente escogidas el día anterior.
Su fuerte pico lo utiliza para alimentarse de semillas, aunque también captura pequeños insectos, por lo que el nombre que recibe puede llevar a cierta confusión.
Aunque aún queda lejos la primavera, por aquí por el sur, el campo lentamente se va vistiendo con las primeras flores. Los Dormilones o Vinagritos (como eran conocidos por mis amigos de infancia) es una planta herbácea que no tiene su origen en la península. Es una planta afrícana, de sabor agrio bastante común en nuestros jardines y campos, que posee unas llamativas flores amarillas y hojas en forma de trebol.
Aunque el Lobo ibérico actualmente en la península no es una especie en peligro de extinción, muy diferente es el caso de Andalucía, en el que tan solo quedan unos 50 ejemplares repartidos por las provincias de Córdoba y Jaén. La persecución a la que fue sometida la especie hace algunas décadas sin ningún tipo de escrúpulos, llevó a estos animales a una situación bastante crítica. Actualmente, poco a poco, se está cambiando el concepto tan negativo que había entre la gente sobre el lobo gracias a la labor de biólogos como Carlos Sanz y de parques privados como Lobopark en Antequera (Málaga). Todo ésto, unido a una mayor protección legal por parte de algunas Comunidades Autónomas ha hecho posible que la especie se vaya recuperando en nuestro país poco a poco y vuelva a colonizar áreas de las que había desaparecido. Sin embargo, aún la batalla aún no está del todo ganada, especialmente en nuestra comunidad.